Hoy en día, para que un juego de Arkanoid llame la atención, tiene que ser, ante todo, ingenioso y original. Y este Brick Boy cumple esos requisitos de sobra, pues no deja de ser el Arkanoid de toda la vida pero con algunas diferencias importantes.
Este Brick Boy no se juega con la típica paleta, sino con un niño calvo y un poco cabezón, que tiene que moverse por la pantalla golpeando la bola con la cabeza, para, así, destruir el mayor número posible de ladrillos.
Uno de los puntos fuertes de Brick Boy es que permite saltar, por lo que podrás golpear la bola antes de que llegue a ti y, de ese modo, darle un efecto diferente.